vivir en casablanca

Marruecos: vivir en Casablanca el día a día

Cuando cumplí los 18 decidí que ya tenía la edad suficiente para hacer un viaje a lo grande, así que decidí pasar un mes entero como voluntaria en una escuela mientras vivía con una familia marroquí en un barrio muy humilde de Casablanca. ¿Y cómo es vivir en Casablanca -la de verdad, no la de la película-?

Como imaginarás, en un mes a las afueras de la ciudad más grande de Marruecos y durante el Ramadán puede pasar de todo, así que he concentrado todas aquellas cosas que me llamaron la atención y que perfectamente podrían ocurrir en un mismo día, igual que hicimos con el artículo sobre un día en Argentina, para que te hagas una idea de cómo es la vida allí. Repito: aunque no sé si es la vida de la mayoría de los marroquíes, probablemente sí sea la de muchos.

8:00 – Empieza el zafarrancho

Bien temprano todo el mundo se levanta para ir al trabajo, la escuela o el mercado y lo mejor de este momento es ver a todos levantarse de la cama y guardarla. Sí, guardar la cama porque, al menos donde yo estuve, había tantas personas viviendo en una misma casa pequeña que no teníamos cuartos para todos, así que por las noches tirábamos colchones por el suelo y cubríamos los sofás con sábanas para hacernos camas improvisadas donde dormir por la noche.

10:00 – La ropa, a medida

Una chilaba en la Casa Blanca causa polémica | La República EC

A la hora de ir de compras tienes dos opciones: regatear como si te fuera la vida en ello en un mercadillo, donde puedes comprar cosas realmente baratas -aunque la calidad no suele ser la mejor- o regatear (como ves, aquí siempre se regatea) en una sastrería para que te hagan un traje a mano.

Lo más típico son las chilabas, que es el traje típico marroquí, y en menos de 24h sueles tenerla. Puedes elegir el tipo de tela, el tipo de cuello, largo de la falda, corte… ¡Incluso el color del hilo!

Fun fact sobre las chilabas: los hombres tienen un bolsillo de mentira con el que tocarse sus partes cuando… Pues cuando les apetece, básicamente.

¿Y cómo te desplazas para ir a la tienda? Tienes opciones para todos los bolsillos: aunque en Casablanca hay tranvía, a las zonas más pobres no llega así que puedes coger un taxi (que no es lo normal), coger un taxi compartido (los he visto con hasta 7 personas en un 5 plazas) o una carroza de caballo si es un trayecto corto; con esta última opción no pagarás más de 0,30 € lo cual, comparado con los 25 € que paga la gente para dar un paseo en caballo en Marruecos, no está nada mal.

14:00 – ¡A la mesa!

Como buena foodie, la experiencia de sentarte a comer con una familia marroquí es más distinta de cómo podría ser en otro país. ¿Por qué? Para empezar, todos nos sentamos en el sofá o en el suelo alrededor de una mesa baja, y no se “pone la mesa” como tal. Se coloca un gran plato de comida en el centro, normalmente cuscús o tallín, que son platos muy baratos de preparar y fáciles de hacer en grandes cantidades.

Probablemente no te encuentres cubiertos ni servilletas y en lugar de agua te servirán un vasito de cristal con té de hierbabuena.

Cada vez que quieras comer, colocas tu mano como si fuera una cuchara- y coges comida del plato común. Normalmente mueven la mano de manera que le van dando a la comida una forma compacta, como de pelota, para poder metérsela en la boca.

Y para beber, la forma de servir el té es sirviéndolo en el vaso una vez, luego devolviendo el contenido a la tetera, volver a servir, volver a meterlo todo en la tetera y servir una vez más. Una vez lo hagas varias veces ya habrás aireado el té como para poder tomártelo al estilo marroquí.

¡Ah! Otra cosa a destacar: cuando vas a comprar comida, en muchas zonas no hay grandes supermercados, sino que lo común es ir a mercados donde puedes encontrarte, entre otras muchas cosas, carnicerías con las cabezas de los animales colgadas. ¡Ten cuidado con esquivarlas mientras vas paseando!

19:00 – Toca darse un baño… ¿Turco?

baño público casablanca

Sin duda una de mis partes favoritas fue el baño turco. Eso sí, aunque lo llame así, no te esperes el típico hammam de las fotos y los hoteles de lujo (que es lo que le pasó a una amiga que realmente era turca) sino que piensa más bien en un baño gigante todo de azulejos, con grifos en las paredes y decenas de mujeres desnudas (u hombres si vas a un baño de hombres) cargando un mini taburete para sentarse, un cubo de agua, una pastilla de henna -que muchas usan como si fuera champú- y un guante con textura de esponja con el que frotarse la piel.

Bueno, más que frotarse, frotarte, ya que normalmente la gente en estos baños se turna para limpiarse. Primero yo te friego con la esponja y luego tú a mí.

Puede sonar un poco chocante la primera vez, por eso de limpiar a una desconocida desnuda, pero es algo bastante común que tiene un coste de unos 0,50 €. Por lo que si no tienes ducha en tu casa (que es lo más habitual en los barrios más pobres) es perfecto.

22:00 – El cigarrillo de antes de acostarse

Lo siento, pero este título engaña, porque realmente en Marruecos no se fuma mucho tabaco, pero sí cantidades indecentes de cachimba y hachís, que es muy barato y puedes encontrarlo por todos lados. 

Hay muchísimas teterías por todos lados donde la gente va a fumar (por norma general, una cachimba por persona), aunque eso sí, no suele verse a mujeres en este tipo de sitios.

En cuanto a las fiestas en discotecas, confieso que fui a una bastante europea, con aparcacoches y todo, así que no hubo nada que me llamara especialmente la atención. Si lo tuyo es salir de fiesta a darlo todo, aquí no vas a tener ningún problema para ello.

Probablemente nunca te toque vivir muchas de las cosas que he comentado en este artículo -y mucho menos si viajas al país como turista-, pero espero que te haya servido para sentirte más cerca de una cultura magnífica y, cuanto menos, te haya llamado la atención.

Está bien, Marruecos no es tan exótico y lejano como Japón, ¿pero a que no te esperabas muchas de estas curiosidades?

Una servidora se marcha, una pena, porque esto empezaba a ponerse divertido.

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