Increíbles (y caros) regalos para un San Valentín intenso

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Ahora que se acerca San Valentín, más de uno y más de una a lo mejor quiere aprovechar para ir más en serio. Algo así como pasar de la pizza y el Netflix y lanzarse a algo más romántico, más a lo grande. ¿Quizás una pedida de matrimonio? Qué sé yo, pero no te olvides de acompañar contigo un buen regalo de San Valentín -o dote-.

Si ese es el caso, para los que quieren dárselas de internacionales, caballeros a la antigua o, simplemente, gastar una broma de lo más desconcertante, te presentamos algunas atípicas -pero muy reales- dotes nupciales que se dan hoy en día.

¿Por qué actuales? Bueno, dicen que todo lo pasado fue mejor. Y en algunos casos es cierto, como la dote que pagaba la familia de la dote en la antigua Alemania. Al nacer la niña, la familia plantaba árboles y, cuando su hija se casaba, los talaban para fabricar los muebles de la nueva casa de la joven pareja. Pero como hoy en día plantar un árbol es casi igual de difícil que encontrar una discoteca abierta, nos quedamos con las tradiciones más actuales.

Dotes nupciales en África

¿Alguna vez has oído hablar de que en los países árabes cambian a las mujeres por camellos? Pues bien, no sé cuántas cabras valgo, pero sí sé que si me caso en Uganda, mis suegros me darían gallinas, cabras, vacas y ¡dinero en efectivo!

La cantidad de dinero supongo que valdrá de lo estupenda que sea la novia, desconozco si hay máximo o mínimo. Donde sí lo hay es en Sudán, donde la dote es (como máximo) hasta cien vacas para tu amada.

Casémonos en Asia

Llámame antigua, pero que las dotes en algunos países las haga la familia de la novia no sé si me parece un avance o una manera de deshacerse de la mujer lo antes posible. En el caso de la India, en la zona de Chhattisgarh, los padres de la novia regalan al novio nueve especies de serpientes. Ni una más, ni una menos.

La India es uno de los países donde la dote nupcial recibe más importancia, pues es un símbolo de estatus y prestigio, hasta el punto de que se cometen crímenes y suicidios en las parejas recién casadas por no haber suficiente dinero de por medio y nos ser un matrimonio tan lucrativo como se pensaba.

En Tailandia son algo más prácticos, y la familia del novio paga por su futura yerna con oro y dinero en efectivo. Lo normal son unos 7.500€, pero no creo que nadie se queje si pagan más.

Por último, en Irán, la comunidad sefardí ofrece a las novias joyas de oro, normalmente pendientes, porque los consideran amuletos que alejan al diablo. 

Prefiero un regalo más sencillito

Como suele pasar, tanto en Europa como en América las dotes -además de no estar ya nada de moda-, siempre han sido más discretas.

En Norteamérica, por ejemplo, en la tribu Pomo, el único regalo que recibe la familia del novio son unas cestas de mimbre hecha por la madre de la novia.

Y en el caso de Roma, hoy en día algunas familias ofrecen como dote algo de dinero (para pagar los gastos de la boda y la mudanza, igual que en otros muchos países europeos) y una botella de vino o brandy, porque ¿cómo sino se va a celebrar una unión tan romántica? Antiguamente, en lugar del vino se regalaba un anillo de hierro, pero creo que hemos salido ganando con el avance.

No sé tú, pero el día que me case (además de darle a mi futuro marido un buen beso francés), voy a pedir la dote que había antiguamente en Baja Sajonia (Alemania): un pedazo de tierra y que el marido se ponga el apellido de la mujer. Y si la familia del novio no acepta, les regalaré entonces la dote típica de la antigua china: un orinal con fruta. A ver qué prefieren.

Aquí una servidora se marcha -a buscar el amor, o comprarlo-. Una pena, porque esto empezaba a ponerse divertido.

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