Ser educado en Corea es más difícil de lo que parece

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Desde pequeños nos insisten en ser educado vayamos a donde vayamos. Sonreír al saludar, tratar de usted a las personas mayores (aunque esto lo hagamos cada vez menos) o no sorber la sopa. Son cosas que nunca haríamos ni en casa ni fuera de ella, ¿pero qué pasa si en otras culturas están totalmente aceptadas? O peor aún, ¿qué pasa si nuestra manera de actuar puede parecerle una total falta de respeto a otra persona? 

Corea del Sur es uno de los países con más normas de educación -y más diferentes a las nuestras-, así que démosle un repaso antes de meter la pata hasta el fondo.

Respeta el Kibun

Kibun no tiene traducción en otro idioma, pero hace referencia al orgullo, el honor, los sentimientos o el estado de ánimo de las personas. 

La familia, el trabajo y las tradiciones son los tres pilares fundamentales en Corea. El kibun es lo que mide lo que vales tú en relación a dichos valores. Si hieres a alguien, estarás afectando su kibun y haciendo que este deje de estar armónico, lo que ellos relacionan con estar en paz con uno mismo.

Por lo visto, en Corea podría ser deporte nacional hablar de los demás a sus espaldas, por lo que cuidar el kibun es muy importante, porque te asegurará una buena reputación.

Para ser educado, ten en cuenta la edad

La jerarquía que se crea a partir de la edad en este país está muy marcada. Curiosamente, en Corea no miran el día y el mes en el que has nacido, sino simplemente el año, por lo que el 1 de enero, todas las personas tienen automáticamente un año más, al margen de si nacieron en marzo o diciembre.

¿Y qué pasa con la diferencia de edad? Uy, muchísimas cosas…

  1. Al saludar, al igual que en España, se da la mano. En Corea, si le das la mano a alguien más joven, lo haces con una, pero si le das la mano a alguien más mayor, tienes que hacerlo con las dos y además hacer una ligera reverencia. Ante la duda, ¡usa las dos manos!
  2. Una vez te diga su nombre, si es mayor que tú (aunque sea un año), no puedes llamarle por su nombre como si nada. Tienes que añadir la muletilla “hermano” o “hermana”. Así que para todos aquellos menores de 24 que estéis leyendo este post, yo ahora seré Claudia hermana.
  3. Si decides irte a comer con esa persona, ¡estáte atento/a! Todavía hay muchas otras muestras de educación que tienes que dar. Por ejemplo, si tú eres el benjamín de la mesa, tienes que esperar a que la otra persona coma primero.
  4. Y ahora los postres, ¡el alcohol! De nuevo, ante una diferencia de edad, tienes que girar la cabeza y mirar hacia otro lado. Tampoco puedes servirte la bebida, siempre tiene que hacerlo otra persona por ti. Eso sí, luego tú le devolverás el favor. Además, para servir también tienes que usar ambas manos.

La familia y la muerte

Además de extremadamente educados, los coreanos son un poco supersticiosos. Nada de escribir el nombre de alguien con un bolígrafo rojo, trae mala suerte. De hecho, hoy en día es el color que usan en los registros en los funerales. ¿Sabías que la gente que asiste a un funeral lleva dinero para ayudar a la familia a correr con los gastos?

Ah, tampoco se te ocurra regalar 4 veces algo, por ejemplo, 4 sillas o 4 cuadros. Este número es muy similar a la palabra “muerte” y es un número de mal augurio, como nuestro famoso 13.

Aunque no son religiosos y no creen que la gente al fallecer vaya al cielo, si creen que sus antepasados están en algún lado, observándolos, por lo que deben honrarlos en todo momento. La familia es tan importante, que hasta hace poco el adulterio estaba penado por ley (sí, el de los hombres también) y es una gran deshonra como hombre no ser capaz de alimentar y mantener a tu familia.

Sé el invitado perfecto

Si tienes la suerte de pasar una tarde en casa de un coreano, empapándote de la verdadera cultura del país, toma nota:

  1. Lo primero que tienes que saber es que se considera de muy mala educación rechazar una invitación. No digas “no”, porque se considera de personas muy básicas (sí, una discusión puede alargarse horas debido a que no saben rechazar una invitación, pero no nos quejemos, porque en España si no ponemos una excusa o añadimos una explicación después de rechazar algo, también se nos ve como groseros). 
  2. Cuando vayas a entrar, mientras que en España esperamos que lo hagan primero las mujeres, en Corea tienen que pasar antes las personas mayores. Una vez pasais todos, tampoco puedes quitarte el abrigo hasta que lo hayan hecho ellos. Y si estás en el contexto laboral, con tu jefe, no puedes salir de la oficina hasta que lo haga él, sean las 2, las 6 o las 10 de la noche. 
  3. Una vez dentro, quítate los zapatos (en cambio, puedes dejarte un sombrero puesto, no como aquí, que nos lo quitamos como señal de respeto) y no se te ocurra poner los pies sobre los muebles.
  4. No cruces las piernas al sentarte, no mires directa y fijamente a los ojos de la otra persona mucho tiempo, no le toques y respeta su espacio personal, procurando no invadirlo si gesticulas al hablar.
  5. Sonarse la nariz en público… Mejor no, gracias. Les molesta considerablemente el sonido y es bastante desagradable para ellos, así que si tienes que hacerlo, mejor pide permiso para alejarte un poco y sonarte los mocos con calma e intimidad.
  6. Por último, si te dan algo, ya sea el menú de un restaurante o un regalo, debes aceptarlo con las dos manos. Este gesto está además generalizado en la mayoría de países asiáticos y en sitios como Japón o Vietnam, lo ideal sería que también lo hicieras. En el caso de que sea un regalo, no lo abras hasta que la persona se haya ido, pues es de mala educación hacerlo en su presencia.

Así que ya sabes, si estás pensando pasar un tiempo en Corea o rodeado de coreanos, toma nota si quieres ser el perfecto invitado y educado (y si no, siempre puedes sonarte los mocos mientras le das una sola mano a un señor mayor y le dices que el número 4 es tu favorito). Aquí una servidora se marcha, una pena, porque esto empezaba a ponerse divertido.

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